
Mi extraña amada
Era una de tantas noches oscuras,
bajo la luz de la luna
que él la fue a visitar
para llorar su ausencia sobre su tumba.
De repente ve un resplandor entre las tinieblas...
No sabía si era una visión, pero cuando la vio,
supo que era su realidad.
…Y cuando la miró a sus ojos,
que eran igual de bellos que la luna,
supo que podía tener algo con ella…
Realmente comprendió
Que había encontrado, de nuevo, el amor…
Marie A. Gómez, Rosemarie Vázquez, y Stephanie N. Ruiz
11-3
Skandar y los Juegos del Caos (Steadman, A. F.)
Hace 2 años


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